La compañía, con Viviana Basanta Hernández en la Dirección Artística y Salvador López López en la Dirección General, dedicó su temporada de Día de Muertos a su fundadora.

El pasado 29 de octubre de 2026 se convocó a medios de comunicación, invitados especiales e influencers en el Lago de Chapultepec para presenciar este espectáculo. El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández regresó por segundo año consecutivo a la Isleta del Lago Menor de la Primera Sección del Bosque de Chapultepec con “La muerte en México está más viva que nunca”, dedicado a rescatar la memoria de la festividad de Día de Muertos.

De acuerdo con la información oficial, la temporada 2026 está especialmente dedicada a su fundadora, *Amalia Hernández (1917-2000)*. Como explicaron en conferencia de prensa *Salvador López López*, Director General y nieto de la coreógrafa, y *Viviana Basanta Hernández*, Directora Artística e hija de Amalia, el montaje contempla una ofrenda en honor a la maestra y proyecciones en los árboles con imágenes de ella.

Fundada en 1952 y con sede desde 1959 en el Palacio de Bellas Artes, la compañía es considerada la más emblemática de danza Folklórica en México y el mundo, con más de 100 giras internacionales en 60 países. Actualmente, a 74 años de su fundación y rumbo a su 75 aniversario en 2027, sigue bajo la dirección familiar.

La temporada de Día de Muertos de 2026 fue anunciada con cuatro funciones públicas, del 30 de octubre al 2 de noviembre, en un escenario natural donde la danza, la música y los símbolos de la tradición mexicana se reunieron para celebrar la vida y honrar a quienes ya no están. Proceso detalló que la programación contemplaba presentaciones a las 19:00 horas los primeros tres días y a las 18:30 horas el 2 de noviembre.

El programa de esta edición incluyó cuadros como “La Llorona”, “Xantolo” y “La vida es juego”, además de homenajes a Michoacán, Oaxaca, Veracruz y Jalisco. De acuerdo con Cartelera de Teatro, la dirección y la coreografía estuvieron a cargo de Viviana Basanta. Altares, ofrendas y comparsas articularon un recorrido escénico por leyendas, rituales y celebraciones en el que convivieron lo sagrado y lo festivo.

La música en vivo fue uno de los ejes del montaje. Según AMEXI, la propuesta reunió a bailarines, cantantes y músicos en un recorrido que abarcó desde el mundo prehispánico hasta el siglo XX. Los sones huastecos y veracruzanos, la música oaxaqueña y el mariachi de Jalisco formaron parte de esa diversidad sonora; también se incorporaron canciones infantiles tradicionales como “Doña Blanca” y “La víbora de la mar”. La misma publicación señaló que las funciones estuvieron dedicadas a la memoria de Amalia Hernández y de su hija Norma López, quien continuó su legado.

La Isleta aportó una dimensión particular a esta celebración: el paisaje nocturno del bosque situó la danza frente al agua y entre los árboles, fuera de una sala convencional. Como destacó Proceso, la puesta buscó llevar los rituales de Día de Muertos a un lenguaje artístico que combinara fiesta y reflexión, haciendo de las ofrendas y la memoria una presencia viva sobre el escenario.

Fotos : Eduardo Vázquez.

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