En el Lienzo Charro de Constituyentes, nueve equipos, dos escaramuzas y una celebración de música y sabores trazaron un retrato contemporáneo de la cultura ecuestre mexicana.

Ciudad de México, 5 de septiembre de 2026. El sonido del mariachi, el pulso de la banda y la cadencia de los caballos anunciaron la tercera Copa Charro Fest. En el Lienzo Charro de Constituyentes, sede de la Asociación Nacional de Charros, el mes patrio comenzó con una jornada consagrada al rigor, la belleza y la vigencia de la tradición ecuestre.

Organizado por Rentable Events y Charro Fest, el encuentro formó parte de las celebraciones por el 105 aniversario de la Nacional de Charros. Al ruedo llegaron nueve equipos de la Ciudad de México, Puebla, Estado de México, Hidalgo y Morelos, reunidos por el trofeo y por una disciplina que continúa transmitiéndose entre generaciones.

Inscrita por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, la charrería articuló el programa con su singular combinación de destreza, disciplina y ceremonia. La cala de caballo, los piales, el coleadero, los jineteos, la terna en el ruedo, las manganas y el paso de la muerte compusieron, suerte a suerte, el lenguaje esencial de la jornada.
El pulso de la competencia
La nómina reunió a Real 500, de Puebla; Centinela, Nacional de Charros y Villa HM, de la Ciudad de México; RM Marañón, del Estado de México; Sagrado Corazón, Huichapan y 8ª, de Hidalgo; y El Cócono, de Morelos.
A las 11:00 horas, Real 500, Centinela y RM Marañón abrieron la competencia. Dos horas más tarde, la primera escaramuza introdujo otra forma de virtuosismo: evoluciones exactas, vestuario en movimiento y la velocidad contenida de las amazonas. En los alrededores del lienzo, DJ, banda y mariachi prolongaban el ánimo festivo.

La ceremonia inaugural, celebrada a las 15:00 horas, aportó el acento solemne. Tras la Marcha Dragona desfilaron charros, escaramuzas y elementos de la Caballería del Ejército Mexicano. Los honores a la Bandera, las palabras de bienvenida y la Oración del Charro recordaron que, en esta disciplina, el espectáculo convive con un profundo sentido ritual.


En la segunda charreada, Sagrado Corazón, El Cócono y Nacional de Charros midieron técnica y temple ante una afición atenta a cada ejecución. Piales, colas, jineteos y manganas se sucedieron hasta desembocar en el paso de la muerte, la suerte que concentra tensión, riesgo y dominio.
Una segunda escaramuza y el Jarabe Tapatío, interpretado por la Asociación Nacional de Charros, prepararon el terreno para la última contienda. Villa HM, 8ª y Huichapan cerraron la actividad deportiva en una arena ya teñida por la luz de la tarde.

Al anochecer se distinguió a los equipos campeones y a los mejores exponentes individuales. La premiación y la fotografía oficial sellaron una jornada de exigencia deportiva y camaradería charra.
El encuentro también se desplegó fuera del ruedo. Antojitos y bebidas tradicionales compartieron espacio con artesanías, indumentaria charra y dulces regionales, en una propuesta que convirtió el recinto en un paseo por los sabores, los oficios y la estética del México ecuestre.

La noche después del ruedo
Concluidas las suertes, la celebración cambió de escenario sin perder su raíz ecuestre. Una exhibición a caballo abrió la noche y cedió el paso a la música regional mexicana.
A las 20:01 horas, Diana Laura “La Vaquerita” presentó su espectáculo ecuestre. Más tarde, Banda Pequeños Musical ocupó el escenario entre las 22:00 y las 23:59 horas, antes de que Adrián Bedolla “El Jilguero” prolongara la velada con repertorio ranchero durante la primera hora del nuevo día.

Entre el polvo del lienzo, el brillo de los arreos y la música que acompañó el cambio de jornada, la tercera Copa Charro Fest dejó una certeza: la charrería no permanece inmóvil en el tiempo. Se renueva cada vez que un caballo entra al ruedo, una escaramuza traza una figura o una nueva generación descubre, en esa ceremonia compartida, una forma viva de identidad mexicana.

Fotografía Eduardo Vázquez
Edición Carlos Lanzagorta
![]()











