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¿Por qué algo tan simple como caballos corriendo pone a parir a quienes apuestan?

El primer sábado de mayo de cada año llega, para 20 ejemplares de tres años de edad, la oportunidad única de obtener la gloria y oler las rosas de la corona que se impone a los ganadores del Derby de Kentucky. No es ni con globos la carrera con más premio en la hípica de los Estados Unidos, pero por su enorme tradición y a su milla y cuarto de trayecto se le ha definido con toda justicia como ‘Los dos minutos más emocionantes del deporte’.

Es además una prueba muy complicada de descifrar para los más consumados jugadores de caballos y ello es así porque meter a 20 animales en dos gates (arrancaderos) hace que estos se muevan como una cuna, lo que provoca la inmensa mayoría de las veces un golpeo durísimo en cuanto el Juez de Partida les abre las puertas y que más de la mitad de ellos tenga problemas de tráfico o que quede colocado en una posición que no pueden prever y muchas veces no quisieran ni su entrenador ni su jockey. Es decir, es una carrera que normalmente se decide en el primer cuarto de milla (400 metros): te juegas todo en cómo llegas acomodado a la primera curva y acomodarse bien es tan sencillo como cruzar territorio apache encuerado con la consigna adicional de matar dos elefantes a nalgadas si es que quieres ganar.

Este año la cosa, si usted quiere apostar, se complica todavía más ante el retiro del caballo que sencillamente lucía como el animal de más clase y como el mejor partidor del grupo, Omaha Beach, debido a que se encuentra ‘tocado del aire’, como se dice en el argot, derivado de un problema en la epiglotis que, de acuerdo con su entrenador Richard Mandella, lo tendrá fuera de la pista por tres semanas.

Vayamos por partes, como dijera Jack el Destripador. Lo primero que suele hacerse para tratar de pronosticar el resultado de una carrera es tratar de establecer que caballos saldrán adelante, cuales quedarán de ‘stalkers’ o inmediatamente detrás de la velocidad, cuáles serán los de atrás y cuáles de plano lo intentarán viniendo del fondo del mar con un cierre espectacular y necesitando de una monta de auténtico taxista chino para encontrar el hueco providencial entre los otros 19, que mucho van a estorbarte si buscas ganar así. Como dicen los estadounidenses, the pace makes the race (El paso hace la carrera).

Visto lo anterior, así como la lista de inscritos, podemos quizá ver en la punta al inicio de la carrera, si es que no los medio matan en la partida por las razones que ya le di arriba, a Maximum Security, ganador del Derby de Florida, que aquí no va a tener las fracciones tan cómodas que tuvo ahí muy seguramente; a Vekoma, ganador del Blue Grass Stakes que buscará irse solito y sin pagar bajo la monta del venezolano Javier Castellano. que en estos momentos tendrá la motivación de dar la carrera de su vida ante la difícil situación que atraviesa su país. A falta de Omaha Beach, es posible que el boricua Manuel Franco opte por buscar la punta sobre Spinoff, que no ha ganado clásicos todavía y viene de quedar segundo en el Derby de Louisiana. Aquí el tema es que su entrenador, Todd Pletcher, inscribió también a Cutting Humor, ganador del Derby de Sunland Park y a quien montará Corey Lanerie, que irá seguramente un cuerpo atrás, con los ‘stalkers’.

En ese grupo, el que regentea el cotarro es Bob Baffert, que tiene tres ejemplares inscritos en la prueba y bien pudiera mandarlos a los tres ahí, lo que le daría el control del tráfico, que puede ser factor muy importante. Roadster, que ante el retiro de Omaha Beach pudiera volver a contar con los servicios de Mike Smith, ganador del Derby de Santa Anita en un circuito como el sur de California que ya no es ni sombra de lo que fue hace veinte años, pero donde venció a Game Winner, que será conducido por el dominicano Joel Rosario, y el alazán Improbable, que es montado por primera vez por un joven jinete destinado ya a ganar esta prueba, el puertorriqueño Irad Ortiz Jr., quien tiene muchos argumentos para llevársela. Por ahí estará también By My Standards, ganador del Derby de Louisiana y con el panameño Gabriel Sáez en el sillín. Éste es muy peligroso, pues ha demostrado que mientras más distancia le pongan, mejores coeficientes de velocidad pone.

Otro venezolano que pudiera hacer la chica y que irá en ese grupo de atrás de la velocidad, es Junior Alvarado sobre Tax, colorado oscuro entrenado por Danny Gargan que es ganador del Withiers, prueba de Grado 3 en Nueva York. Por ahí estará también bajo la conducción de Tyler Gaffalione el colorado War of Will, salido de las carreras en césped y con algunos esfuerzos interesantes en Louisiana, aunque contra oposición inferior. Long Range Toddy, preparado por Steve Asmussen, también pinta para estar por ahí con la monta de Jon Court. Viene de una horrible en el Derby de Arkansas, donde al parecer no fue de su agrado la pista lodosa, por lo que si el día de la carrera llueve, pudiera ser buen consejo descartarlo.

Drayden Van Dyke, el único jinete oriundo de la ciudad en que se corre el Derby, Louisville, montará por vez primera a Gray Magician, que tiene dos cosas en contra: No ha ganado clásicos y nunca ha corrido más de una milla, por lo que tendrá que ser muy bravo para que los 400 metros adicionales que debe completar no le pesen.

Más atrás podríamos establecer que irían el tordillo Tacitus, entrenado por William Mott, animal que tiene de lejos el mejor pedigree de la carrera y que ganó el Wood Memorial sobreponiéndose a una auténtica golpiza de partida y a múltiples problemas de tráfico bajo la monta del boricua José Ortiz, que repite en los controles. Aquí está también el caso de Plus Que Parfait, a quien conduce por primera vez el panameño Ricardo Santana, si la pista está lodosa, mucho ojo a éste para meterlo en apuestas múltiples como trifectas o superfectas, pues parece fascinarle la idea como a Usted también le fascinará lo que puede pagarle.

Desde las mismísimas puertas del infierno van a intentarla Win Win Win, del que se bajó Irad Ortiz y que vuelve a ser montado por el único debutante en un Derby de Kentucky, el colombiano Julián Pimentel, a quien suele correrle bien, el japonés Master Fencer que luce inferior, Haikal con Rajiv Maragh que viene de quedar tercero en el Wood Memorial, pero que bien pudiera ser retirado ya que tiene un absceso, Country House con Flavien Prat, que si llueve y consideramos la proclividad de los franceses a tomar el riel aun cerrando pudiera meterse al tablero y Code of Honor con el experimentado John Velázquez.

De todo esto, quizá podemos establecer que tienen muchos argumentos Game Winner, Tacitus, Roadster e Improbable. Puede Usted tomar a dos de los que más le gusten de esos cuatro y ponerlos en alguna apuesta múltiple con Win Win Win, Plus Que Parfait (el pronóstico marca que lloverá) o con War of Will y By My Standards para buscar un pago enorme. O bien, hacer lo que resulta más recomendable, NO HACERME CASO y apostar conforme a sus propias conclusiones.

Espero sus críticas, comentarios, su valiosa opinión o una muy merecida mentada de madre para atenderla con gusto por Twitter en @Alfonsolanzagor.

Fuente:

https://www.marca.com/claro-mx/opinion/opinion/2019/05/03/5ccb2c39ca47412d2d8b4571.html

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